Jueves 23 de Noviembre del 2017

El campo, ahora sí que es “Rural”

OPINION

Polo Márquez

Polo Márquez

La Columna del Director

¡Bingo! A la catarata de gerentes de grandes empresas nacionales y multinacionales que bañan los altos puestos del Gobierno Nacional, ahora se sumó la gota que faltaba: el nuevo ministro de Agroindustria designado por Mauricio Macri es el presidente de la poderosa Sociedad Rural Argentina, el ganadero entrerriano Luis Miguel Etchevehere.

Etchevehere reemplazó en el cargo a Ricardo Buryaile, un productor formoseño, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas y ex diputado por el radicalismo; el que, con esta movida, sigue perdiendo terreno en el universo macrista.

Buryaile ocupó el ministerio desde el comienzo de la gestión Cambiemos, en diciembre de 2015, cuando Macri hechó mano al Plan B, ya que en su cabeza estaba desde el vamos imponer en el cargo al ruralista Etchevehere, un aguerrido militante del PRO en su provincia natal.

Pero esa vez no pudo ser; por lo que se eligió a Buryaile hasta tanto el clima político permitiera colocar en la cima de los manejos estatales del campo a un representante de la más rancia entidad ganadera de la Argentina.

Durante el conflicto entre el kirchnerismo y el campo en 2008 por la cuestión de las retenciones agropecuarias, Etchevehere era director por su provincia de la Sociedad Rural Argentina, y como tal, fue uno de los más duros sostenedores del paro de la patronal agroganadera.

Tanto celo combativo le valió ser elegido primero vicepresidente de la Rural y luego su presidente, cargo que ostentaba cuando fue convocado por Macri para integrar su gobierno, con lo que ahora el campo será atendido por sus propios dueños históricos. El radical Buryaile, por su parte, fue “premiado” con una beca como embajador argentino ante la Unión Europea, lejos de de los avatares agropecuarios de nuestro país.

Pero más allá de las denuncias judiciales que tiene Etchevehere, entre ellas el acogerse a un subsidio destinado a sectores vulnerables del campo que, claro está, no es su caso, o emplear en su establecimiento entrerriano a peones en negro y con salarios miserales, lo que importa destacar es el gesto simbólico (y práctico) del presidente Macri de colocar al frente de la agroindustria nada menos que al titular de la Sociedad Rural Argentina.

La entidad fue protagonista de primera línea de la política argentina; desde financiar la Campaña del Desierto de Julio Argentino Roca, exterminando a buena parte de la población mapuche de la Patagonia y arrebatándoles sus tierras para distribuirlas entre terratenientes ingleses y locales, hasta apoyar con fervoroso entusiasmo (además de aportar funcionarios) a la dictadura cívico militar de Jorge Rafael Videla.

En esta línea, no es de extrañar el inconmensurable encono que el jefe ruralista tiene con todo lo que huela a kirchnerismo. Por ejemplo, durante la última edición de la Exposición Rural de Palermo, agitó desde el palco: “Volver al pasado es impunidad para las mafias, para valijeros y para los corruptos que se escudan en fueros que no merecen; volver al pasado es trenes sin frenos, rutas sin destino y Venezuela como modelo. Volver al pasado es volver al insulto y a la soberbia por cadena nacional”.

Con este nombramiento gubernamental todo cierra más. “Tenemos que ceder todos un poco en pos del interés general”, dijo Macri tras el triunfo de Cambiemos en las elecciones legislativas; aunque no es dable esperar que los ruralistas estén muy dispuestos a ceder algo de lo suyo. Y menos con Etechevehere como ministro.



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