Viernes 15 de Diciembre del 2017

La importante y dificultosa tarea del duelo

Casi nunca queda claro lo que está perdido. No nos falta solo un padre, una esposa, un hermano, un hijo ni una amiga. Ni siquiera es la relación fraternal, ni el abrazo, sino que es todo lo que hacía, son sus habilidades y sus roles.

Los duelos son parte de la vida y traen aparejado, junto a la consciencia de finitud, la ardua tarea de reacomodar al que ya no está en vida emocional, de modo que permita seguir viviendo de manera eficaz.

La muerte de un ser amado nos confronta con un cuestionamiento que supone adaptarse al propio sentido de sí mismo.

La tarea nunca es renunciar a él, sino que consiste en atravesar el desafío del duelo, darle lugar, aceptarlo, y trabajarlo.

Es un proceso largo y doloroso, dependiendo siempre de la dimensión e intensidad que es altamente personal al significado de lo perdido para cada cual. Ninguna pérdida es menos significativa que la otra.

Es de vital importancia conocer qué se perdió, cuál era la naturaleza de su apego, la manera en la que se manifestó la muerte, los recursos personales para atravesarlo, y las emociones generadas.

Reconocer e identificar estas pérdidas es un importante factor preventivo para la salud de la persona.

Consultora Psicológica Tamara Haas



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