Viernes 15 de Diciembre del 2017

No nos olvidemos de Santiago Maldonado

Polo Márquez

Polo Márquez

Los argentinos llevamos dos meses y una semana sin tener noticias de Santiago Maldonado, el artesano bonaerense y activista de la causa mapuche desaparecido el 1 de agosto tras la represión de la Gendarmería Nacional a un corte de ruta protagonizado por los pueblos originarios patagónicos en reclamo de la devolución de sus tierras ancestrales en el distrito chubutense de Cushamen.

El domingo pasado, al cumplirse los dos meses de la desaparición de Maldonado, las calles y plazas de todo el país, incluída la de Verónica, fueron testigos de la petición de los vecinos por la “aparición con vida de Santiago”.

Pero lo cierto es que, más allá del reclamo de la ciudadanía (y de los organismos nacionales e internacionales de derechos humanos), Santiago Maldonado no aparece, tras sesenta días de actuación de un juez que no hizo otra cosa que embarrar la cancha y de un Gobierno Nacional que sostiene que las fuerzas de seguridad nada tuvieron que ver con la desaparición del activista mapuche.

Pero, además, se dan cosas extrañas en esta Argentina de hoy, ya que en el país emblema de la lucha por los derechos humanos a nivel mundial, ciertos sectores de la vida nacional (y no sólo del ámbito gubernamental) se empeñan en estigmatizar a todos aquellos que piden por la aparición con vida del artesano nacido en la localidad bonaerense de 25 de Mayo, ex vecino de La Plata y últimamente residente en la ciudad rionegrina de El bolsón.

Como ejemplo de esto vale mencionar la prohibición a los maestros y profesores de algunas escuelas bonaerenses de referirse al tema Maldonado. Sin ir más lejos, el miércoles efectivos de la Gendarmería ingresaron, violando la Autonomía Universitaria, a la Universidad Nacional de Rosario bajo el pretexto de revisar las instalaciones con vistas a los próximos comicios legislativos, justo en momentos que se estaba realizando una asamblea donde se planteaba organizar algún tipo de medida de fuerza en reclamo de la aparición con vida del artesano.

A esto habría que sumarle que, en algunos establecimientos educativos, autoridades, docentes y parte del alumnado se preocupan por que en las aulas y en los patios no quede ningún indicio de reclamo alguno por la aparición con vida de Santiago Maldonado; por ejemplo, borrando escritos que se manifiestan en ese sentido, en una actitud cuanto menos marcartista y antediluviana; aunque, hay que decirlo, a tono con los tiempos políticos que corren.

Afortunadamente, para la salud moral de la población, son más, muchísimos más, los ciudadanos comprometidos con la preservación de los derechos humanos y la condena a todos aquellos que los violaron y que aún los violan desde las fuerzas de seguridad del Estado.

A este aquelarre del marcha atrás y la demonización hacia quienes recuerdan permanentemente que la defensa irrestricta de los derechos humanos llegó a este país para quedarse, no están exentos ciertos medios de comunicación de la esfera nacional, que buscan sistematicamente sembrar confusión y divisiones en la sociedad, en una Argentina que aún vive con dolor la desaparición de 30.000 de los suyos en los días aciagos de la última dictadura militar.

Por todo esto, los ciudadanos de bien que habitan este país (que no son necesariamente aquellos que votan por derecha, como señala el lugar común) hoy más que nunca deberían (y de hecho lo hacen) reclamar con una sola voz: “aparición con vida para Santiago Maldonado”.



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